Entrevista a Nadia Soubat, ingeniera en informática y sindicalista de la CDT de Marruecos

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Me llamo Nadia Soubat. Tengo 49 años y soy madre de dos hijos, de 23 y 15 años. Vivo en Rabat, la capital de Marruecos. Soy ingeniera en informática y ejerzo actualmente como consejera en gestión directiva. Me integré en el sindicato Confederación Democrática del Trabajo de Marruecos (CDT) hace 16 años.

Actualmente soy secretaria general adjunta del Sindicato Nacional de mi sector. Mi vinculación a Sindicalistas Solidarios-UGT de Catalunya es que soy formadora sindical, en representación de la CDT, en el proyecto de cooperación internacional Formagrib.

- Nadia, tú que eres mujer y sindicalista, ¿Cómo afrontas ese doble desafío en una sociedad como la marroquí?

Efectivamente ser mujer y sindicalista es un desafío. En la sociedad es bastante difícil, sobre todo en ciertos medios donde se considera que no es una actividad para las mujeres y donde los sindicalistas no son bien vistos en general. Por ejemplo, hasta ahora no puedo hablar de mis actividades sindicales delante de mis parientes sin que haya discusión.

En el departamento donde trabajo los sindicalistas están considerados en general como perturbadores y la imagen que se quiere proyectar es la de oportunistas. Es sobre todo un tipo de guerra para alejar a la gente honrada del sindicato.

En el seno del sindicato, esto depende de los niveles de instrucción y de formación de los sindicalistas. No obstante en general en el seno del sindicato cuanto más trabajo hace la mujer, más es respetada. El problema es que eso absorbe mucho tiempo de vida familiar y personal.

 

- ¿Qué es lo que te llevó a desarrollar una tarea sindical ?

Fue el hecho de conocer un responsable sindical del departamento en el que yo trabajaba. En nuestro primer contacto me explicó por qué estaban en huelga y yo lo encontré justo. Yo participé en esa huelga. Realmente no éramos muchos los que hicimos huelga en mi departamento.

Después me invitaron a participar en conferencias, luego en actividades y finalmente me encontré ejerciendo responsabilidades sindicales.

 

- Nadia, como funcionaria, ¿Podríamos decir que existe la igualdad de oportunidades en la administración marroquí?

En absoluto. Son las relaciones partidarias y familiares las que deciden las promociones, ya sea para los hombres como para las mujeres. Antes las relaciones personales eran importantes sólo para los puestos de alta responsabilidad.

Actualmente, ya sea en la administración pública o en el sector privado o incluso para optar a un período de prácticas de fin de estudios, hace falta conocer a alguien bien colocado. Hasta para aplicar la cuota de las mujeres se actúa con arbitrariedad. En todo caso, no hay procedimientos claros.

 

- Tú realizas un trabajo muy especializado y que requiere una buena preparación ¿Tus compañeros te tratan como una igual?

Si, pienso que somos tratadas con igualdad.

En general en mi entorno de trabajo las mujeres no son obligadas a ir a trabajar a la obra. A veces ciertas personas preguntan si no tenemos limitación para participar en una misión lejos del lugar de trabajo, pero lo hacen pensando más en la responsabilidad de los hijos o de la familia.

Más bien son ciertas mujeres las que quieren sacar provecho de su condición de mujer para negarse a una misión o cambio de trabajo, en una obra por ejemplo.

 

- ¿Cuál es el grado de sensibilización sindical dentro de la administración?

Esto depende de los ministerios. En ciertos ministerios el sindicato funciona bien y logra alcanzar sus objetivos. No obstante en la mayoría de casos la tasa de sindicalización en la administración no es muy importante porque no hay puestos importantes "hasta ahora". La imagen de los sindicatos es negativa en general lo que convierte el trabajo sindical en muy difícil.

 

- Eres formadora del programa FORMAGHREB, ejecutado con la UGTA de Argelia, la UGTT de Túnez y la UGT de Cataluña y financiado por la Generalitat de Cataluña. ¿En qué consiste este programa y qué funciones desempeñas en él?

Es un programa con dos ejes principales de actuación:

El primer eje es el de formar a los jóvenes sindicalistas de los 3 países del Magreb para hacerse líderes sindicales con una visión y una práctica de democracia y de igualdad entre hombres y mujeres. La participación de los jóvenes de Cataluña es muy interesante, pero su integración al programa no es todavía completa, ni en los sectores designados ni en su continuidad de participación.

Un segundo eje intenta acercar a los jóvenes participantes de los países miembros y abrirles sobre las culturas respectivas y, sobre todo, crear amistades que permitirán más tarde romper las barreras psicológicas entre estos jóvenes sindicalistas. Este programa está permitiendo también acercar a los sindicalistas de generaciones diferentes.

Soy formadora de este programa y participo en la preparación del programa de formación, en la elaboración del contenido de los módulos, de la planificación de las sesiones de formación, y también contribuyo en la organización de las actividades paralelas. El papel de los jóvenes participantes en todo esto es también importante.

 

¿Observas que Formaghreb da sus frutos?

Pienso que sí, en grados diferentes según el nivel de formación de base y de implicación de los participantes.

Este programa ha permitido a varios jóvenes sindicalistas comprender que el hecho de tomar una responsabilidad es un deber y que esto necesita formación y competencias. La igualdad entre los jóvenes es un hecho y no sólo un discurso. El hecho de aplicar la igualdad (36 hombres y 36 mujeres) está permitiendo alcanzar los objetivos más rápidamente que los discursos.

Ciertas competencias han sido puestas en valor a través de este programa.  Los sectores participantes valoran de manera muy positiva la integración de los jóvenes hombres y mujeres.

 
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