Entrevista a Hellen de los Ángeles Ibarra, maquiladora nicaragüense

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Mi nombre es Hellen de los Ángeles Ibarra López, soy nicaragüense y tengo 26 años. En mi empresa trabajo como operaria en una empresa textil en régimen de zona franca. Soy miembro del sindicato.

He participado en las capacitaciones que imparte el Frente Nacional de los Trabajadores de Nicaragua, con el apoyo de la cooperación internacional de Sindicalistas Solidarios  y la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo.

-¿Qué produce su empresa?

Generalmente se hacen pantalones “jeans”, de hombres y mujeres, que se venden a empresas de capital extranjero, tal vez norteamericano, aunque no sé con certeza para qué empresa determinada son, ya que no les gusta decirnos a dónde van y quién es el dueño. Son muy reservados para esos datos dentro de la empresa.

-Describa por favor su puesto de trabajo.

Realizo el trabajo de operaria en el área de producción, el cual consiste en elaborar un acabado de una de las piezas del pantalón, de manera que el resto de trabajadores realizan las otras piezas necesarias para terminar de armar este pantalón. Tengo una meta de 600 piezas como mínimo por día.
Trabajo en una sola posición: sentada todo el día, con el único derecho de levantarme a la hora del almuerzo, que equivale a 30 minutos. El espacio de trabajo es bajo presión, mi horario de entrada es a las siete de la mañana y el horario de salida, según la empresa, es a las cinco y cuarto de la tarde, pero la mayoría de los días salgo después de las seis.

-¿Hacen horas extras?
Otro problema es el relacionado con las largas jornadas de trabajo, que casi siempre se da entre los compañeros varones, ya que los obligan a realizar hasta doce horas de trabajo diario, engañándolos con hacer horas extras. En la empresa hay una campaña para que los operarios hagan más horas extras, pero en realidad es una explotación abierta de los derechos laborales ya que al final, aunque hagan muchas horas extras, no las reconocen como extras y no las pagan como la ley manda.
Además, obligan a trabajar en días festivos, sobre todo cuando la empresa supuestamente tiene que cumplir con un pedido. A veces salimos a las tres o cuatro de la tarde, cuando se supone que en festivo tenemos, por ley, derecho a descanso todo el día.  

-¿La empresa paga puntualmente los salarios y las cuotas a la Seguridad Social?
En cuanto al pago de los salarios, nos hemos dado cuenta de que es una forma de presión a los trabajadores. Por ejemplo, los supervisores de las líneas de Lavandería y Planchado nos amenazan con reducir el salario cuando estamos reclamando un derecho y solo pagan a tiempo a los que trabajan en la administración de la empresa, a esos sí que les pagan puntualmente.
El pago de los seguros sociales es otro problema, ya que siempre nos los deducen del salario mensual, pero luego resulta que la empresa no los paga a la Seguridad Social hasta después de tres o cuatro meses. Si no fuera por la nueva normativa del seguro, que ahora permite que puedas pasar consulta aunque no estés al día del pago, creo que nadie podría asistir a las empresas médicas.

- ¿Cuál es el perfil de la mayoría de los trabajadores de su empresa?
En promedio la mayoría de las compañeras son madres solteras, con uno, dos, tres y hasta cuatro hijos. Por esta razón se han visto obligadas a trabajar en las maquilas. Hay maestras, costureras, y algunas que han tenido pequeños negocios propios, pero que han tenido que emplearse para obtener un salario fijo.

- ¿Cuál es la actitud que tienen la mayoría de los trabajadores de su empresa hacia afiliarse y  participar en el sindicato? ¿Tienen miedo de que la gerencia les despida?
Hace un par de años atrás la cosa era más difícil. No es que haya mejorado mucho, porque necesitamos más capacitación para la defensa de los derechos laborales. Hay compañeras que sufren de baja autoestima y las comprendo, la humillación y el maltrato después de varios años de trabajar en este tipo de empresas, nos afecta.
Como Secretaria de la Mujer, me ha correspondido trabajar de cerca el tema de la afiliación, que por supuesto es un tema muy delicado. Hacemos reuniones los fines de semana y se las invita poco a poco. A veces, las compañeras participan porque les interesa y hemos logrado así un aumento en las afiliaciones.

- ¿Cómo y cuándo se creó el sindicato en el que usted participa?
El Sindicato de mi empresa se formó más o menos hace un año, después de haber asistido a unos talleres que organizó el Frente Nacional de Trabajadores de Nicaragua (FNT) en mi municipio, un domingo, en un colegio local.

- ¿En qué medida cree usted que el FNT puede ayudar a su sindicato a mejorar las condiciones laborales en su empresa?
El FNT, es una organización con gran experiencia en el tema sindical. Creemos que nos puede fortalecer hacer los talleres y charlas que organizan encaminadas a desarrollar más nuestras prácticas en derechos laborales.
En la medida en que logremos avanzar en el desarrollo de los derechos laborales dentro del municipio, podremos fortalecer y crear más sindicatos que defiendan a los trabajadores. Estemos en una empresa de zona franca o no, los conocimientos adquiridos en estos temas son para el resto de nuestra vida.

- ¿En qué cursos del programa de cooperación de la UGT ha participado?
Hemos participado en varios cursos, uno de los más importantes ha sido: “¿Qué es un sindicato?”. De ahí me nació la idea de participar en uno, ya que me di cuenta de los derechos que tengo y que no los hacía valer. Después, he participado en capacitaciones sobre derecho laboral, liderazgo, sindicalismo, género y autoestima, salud y seguridad social.

- ¿Qué es lo más útil que ha aprendido en las capacitaciones?
Lo más importante, según mi experiencia, fue el día en que recibí el taller de “Sindicalismo: la historia de los sindicatos a nivel mundial, la lucha sindical y los movimientos sociales”. Después de esta actividad, me he enfocado a transmitir estos conocimientos a mis compañeros de trabajo y en mi comunidad. Estos conocimientos me han servido para involucrar a más compañeros de trabajos, a vecinos, incluso a gente que no está trabajando, pero que necesitan saber sus derechos. Otra de las cosas que he aprendido es que tengo que seguir capacitándome para estar preparada frente a cualquier eventualidad a la hora de defender nuestros derechos.

 
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